Comer en exceso

Las personas que comen opíparamente o que tienen el trastorno alimentario llamado bulimia, pierden todo el sentido del control dietario y comen miles de calorías en una sentada. Después vomitan o se laxan. A menudo este problema se presenta en personas que tiene baja autoestima, después de fallar crónicamente con las dietas.

Comer en excesoCuándo consultar a su médico

  • Parece que nunca se siente satisfecho.
  • Para compensar su exceso en comer, se aplica laxantes o se obliga a vomitar.
  • Parece comer mucho, pero está perdiendo peso.
  • Está deprimido siempre.

Cuando está cansado, usted duerme. Cuando está contento, usted sonríe. Cuándo está hambriento, usted come. Cuándo no está hambriento, usted come. Cuándo está despierto, usted come.

A menudo comemos por hábito, no por hambre. Muchas personas abren una bolsa de papas fritas cuando ven el televisor. Generalmente, ese hábito puede volverse una obsesión.

Las personas que comen opíparamente o que tienen el trastorno alimentario llamado bulimia, pierden todo el sentido del control dietario y comen miles de calorías en una sentada. Después vomitan o se laxan. A menudo este problema se presenta en personas que tiene baja autoestima, después de fallar crónicamente con las dietas. Después de un tiempo, se convierte en un patrón de comportamiento adictivo que no puede detenerse.

Las personas que sí tratan de detener un comportamiento adictivo, como el tabaquismo, a menudo se encuentran comiendo de más. Una razón es el hábito: están acostumbrados a hacer algo con sus manos y su boca, así que comen. O podrían estar combatiendo el malestar por la falta de nicotina con el placer de la comida.

El uso de la comida como satisfactor es la razón por la que las personas deprimidas generalmente comen mucho.

A veces no es la mente la que causa la sobrealimentación. Es el cerebro. Las personas que tienen bajos niveles de una sustancia química en el cerebro, la serotonina, a menudo ansían carbohidratos. En casos raros, una persona con un tumor o una lesión en el área del hipotálamo no tiene la satisfacción de quedar satisfecho cuando come.

Un problema glandular también puede ocasionar que se coma en exceso. Una tiroides hiperactiva, por ejemplo, puede acelerar el metabolismo e incrementar el hambre. Una diabetes sin tratamiento, que es un padecimiento de la glándula pancreática, le roba combustible al cuerpo, así que el cuerpo lo compensa reavivando el apetito.

Algunos medicamentos estimulan el apetito, lo que lleva a la sobrealimentación. La cortisona, que se prescribe a menudo para la inflamación, es notable porque incrementa el apetito. Los esteroides, antibióticos, antidepresivos y analgésicos también pueden ser un problema.

Alivio del síntoma

Alguien que sea un caso crónico de gula es distinto de alguien que come miles de calorías en una comida y que vomita a propósito. Si se sorprende usted mismo comiendo por hábito, más que por hambre, aquí hay algunos consejos para usted. Pero si piensa que tiene un desorden alimentario, un problema psicológico serio con los alimentos, consulte a su médico. También vea a su médico si nota un aumento en el apetito y en el consumo de alimentos, pero no está aumentando de peso; puede tener una alteración glandular.

Ingiera volumen

La fibra dietaria satisface el apetito con más rapidez y le mantiene lleno por más tiempo. Puede agregar fibra a su dieta comiendo más granos enteros, frutas y vegetales.

Trabaje con su apetito

El ejercicio regular es uno de los mejores supresores naturales del apetito. El ejercicio intermitente no tiene el mismo efecto, así que no espere que si corre los domingos el truco surta efecto. Por regular, sucede con cinco o siete días por semana.

Aprenda nuevas costumbres en la mesa

Si come lo que sea mientras ve el televisor o lee en su silla favorita, tiene que romper la asociación entre esa actividad, el lugar donde la realiza y la comida. Elija un área de la casa para que sea el lugar designado para comer. Siéntese sólo cuando sea la hora de comer. Cuando termine, retírese del área. Si aísla la alimentación a una zona específica, debilita el efecto de la señal ambiental sobre el apetito.

Evite las píldoras para dieta

Las píldoras para dieta que no requieren de receta médica hacen poco por frenar la comida. Si hay un efecto, después de un tiempo se desvanece y empezará a tomar más y más. Puede meterse en serios problemas con la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

Verifique sus medicamentos

Si parece que su apetito se estimula después de tomar medicamentos, dígaselo a su médico, quien podrá sustituir uno por otro que no tenga ese efecto secundario.

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