Ataques

Un ataque es un signo de quelas células nerviosas de su cerebro están descargando una cantidad excesiva de impulsos eléctricos. La abundancia de impulsos momentáneamente interrumpe la actividad cerebral normal. El efecto es similar al de una sobrecarga en la energía eléctrica de su hogar.

Ataque o convulsiónCuándo consultar a su médico

  • Las personas le dicen que perdió usted el conocimiento.
  • Se siente desorientado y confuso.
  • Perdió control de su vejiga o su intestino.
  • Las personas le dicen que tuvo una convulsión.
  • Las personas le dicen que tuvo un comportamiento anormal durante algunos minutos.

Usted podría esperar que una persona que sufre un ataque pierda el conocimiento, caiga al piso, eche espuma por la boca y tuerza los brazos y piernas en una convulsión incontrolable.  Pero no todos los ataques son así.

Hay muchas clases de ataques, algunos tan pequeños como quedarse en blanco por unos cuantos segundos y otros tan grandes como tener una convulsión por varios minutos.

Un ataque es un signo de que las células nerviosas de su cerebro están descargando una cantidad excesiva de impulsos eléctricos. La abundancia de impulsos momentáneamente interrumpe la actividad cerebral normal. El efecto es similar al de una sobrecarga en la energía eléctrica de su hogar. En su casa, esa sobrecarga eléctrica hace que se bote el fusible y se apaguen las luces. Cuando una sobrecarga sucede en su cerebro, usted puede perder la conciencia, perder el control de sus músculos o tener un comportamiento extraño.

Un ataque puede ser causado por infecciones como meningitis o encefalitis, parásitos como la tenia solitaria, fiebre elevada, abuso de drogas y alcohol, lesiones en la cabeza, enfermedad de Alzheimer, epilepsia, golpes o un tumor. Pero a menudo no hay una causa conocida, establecen los médicos.

Alivio del síntoma

Cerca del 60% al 80% de los ataques son tratables con los medicamentos antiepilépticos y no son incapacitantes. Pero en ocasiones un ataque puede ser un signo de problemas serios en su cerebro y siempre deberá ser discutido con su médico lo antes posible.

Como hay muy pocos signos de advertencia, los médicos pueden hacer muy poco para prevenir el primer ataque, pero una vez que ocurre el ataque inicial, hay formas de que usted y su médico prevengan otros. A continuación mencionamos algunos de los mejores métodos.

Tenga suficiente sueño

La falta de sueño puede ocasionar un ataque en una persona que tiene epilepsia. Trate de dormir de seis a ocho horas cada noche.

Evite el alcohol

El alcohol tiene un efecto químico sobre el cerebro que puede detonar los ataques. Lo más seguro es no beber, pero si lo hace, no beba en exceso.

Tome su medicina

En estos momentos tenemos excelentes medicamentos antiepilépticos, como la fenitoína, que si se toma con constancia prevendrá los ataques en la mayoría de los casos. Pero no deje de tomar el medicamento sin consultar a su médico, porque si ha estado en tratamiento durante varios meses, pueden presentarse de nuevo los ataques si deja de tomar la medicina repentinamente.

Deje que otros manejen

Una vez que haya tenido un ataque, aun uno, no debe manejar un automóvil hasta que su médico lo autorice. Las leyes varían, pero en la mayor parte de Estados Unidos el médico debe informar sobre su ataque al departamento estatal de vehículos automotores. Sin importar la legislación en su localidad, usted debe tomar precauciones para asegurarse que no es un peligro para usted mismo, ni para los demás.

No se acerque al agua

Puede ser peligroso nadar solo si ha tenido un ataque, porque podría ahogarse si vuelve a suceder. Nade siempre con un compañero y asegúrese de que alguien puede ayudarlo cuando se bañe, si lo llega a necesitar.

Cómo ayudar

La mayoría de los ataques duran menos de tres minutos, que pueden parecer como una eternidad si está observando cómo se convulsiona una persona. Estas son algunas formas de ayuda en esos momentos cruciales.

Primero, no lo dañe

La persona que tiene un ataque generalmente caerá al suelo. Si tiene tiempo, trate de amortiguar la caída. Después de que esté en el suelo, despeje el área de objetos como sillas y mesas. Ponga una toalla, saco o hasta las manos de usted bajo la cabeza para prevenir un golpe. Extienda la cabeza hacia atrás para estirar el cuello. Esto ayudará a que la persona respire.

Deje la lengua sola

No es buena idea intentar colocar un palo u otro objeto en la boca de una persona que tiene convulsiones. Muchas personas tienen la noción falsa de que eso ayuda a que el afectado respire o no se dañe. Es un error. Cuando una persona tiene una convulsión, los músculos de la quijada tienen un espasmo y se contraen, forzando a poner los dientes juntos. Así que si pone su dedo ahí se va a llevar una gran mordida; si inserta un objeto en la boca, es probable que lo rompa con los dientes. Es mejor dejar que la naturaleza siga su curso. Es cierto que puede ser atemorizante ver salir sangre de la boca de alguien, pero recuerde que la lengua sanará, los dientes no.

Use la posición de recuperación

Después de pasado el ataque, ruede con cuidado a la persona sobre su lado izquierdo. Eso permitirá que las secreciones de la boca fluyan, en vez de regresarse e ir hacia los pulmones.

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