Cojera

Una anomalía que se observa con frecuencia es la diferencia en el largo de las piernas. La cojera se desarrollará frecuentemente porque una pierna mide un poco menos que la otra. Pero en algunas personas sólo hay una discrepancia aparente en el largo de las extremidades.

CojearCuándo consultar a su médico

Mantener un paso suave y uniforme es mucho más complejo que poner un pie frente al otro. Requiere de una variedad de sistemas y partes del cuerpo que ejercen fuerzas y se mueven con armonía precisa. Cualquier clase de anomalía neuronal, muscular o esquelética puede interrumpir esa armonía y producir un desequilibrio en la forma en que caminamos.

Una anomalía que se observa con frecuencia es la diferencia en el largo de las piernas. La cojera se desarrollará frecuentemente porque una pierna mide un poco menos que la otra. Pero en algunas personas sólo hay una discrepancia aparente en el largo de las extremidades. Esto puede suceder si usted experimenta contracciones o espasmos de  los músculos que se localizan en un costado de su cuerpo, del hombro hacia su pelvis. Aunque las piernas son realmente del mismo largo, si un lado está muy contraído, la pierna funciona como si fuera más corta.

Las piernas que son muy gruesas por el exceso de peso también pueden producir problemas. El sobrepeso puede producir arcos caídos, rodillas volteadas, mala postura y puede empeorar cualquier desequilibrio preexistente. Los muslos muy grandes también pueden forzarlo a adoptar patrones poco usuales al caminar.

Ahora, suponga que todas las partes de su cuerpo son del tamaño correcto, sólo que no están justo en el lugar adecuado. Cualquier parte de su cuerpo que esté fuera de alineación puede producir un desbalance, justo lo que una llanta mala podría hacerle a su auto. Uno de esos problemas de alineación es la pronación excesiva (pisar con el pie hacia adentro), que generalmente se debe a los arcos caídos. Otra causa podría ser una rótula que  se “descarrila” de su área normal de movimiento.

A veces todas las partes están en su lugar, sólo que no están haciendo lo que deberían. Un ejemplo de esto es el hallux limitus funcional: cuando se queda trabado el dedo gordo del pie. Esto puede bloquear la habilidad para extender el muslo, lo que causa que arrastre la pierna y flexione la cintura con torpeza. La rigidez en las articulaciones de la pierna o la debilidad muscular que afecta el movimiento de una o más articulaciones también podría causar que se arrate una pierna.

Si cualquiera de los huesos, músculos o nervios de la pierna o del pie se le presionan, podría cojear para minimizar el dolor. Quizá podría tener dolor y no enterarse. Suponga que es un asiduo corredor, un atleta de fin de semana o una estrella de fútbol universitario. El uso y el desgaste por el uso excesivo, el envejecimiento de las articulaciones y las lesiones antiguas que no sanaron adecuadamente podrían empezar a producirle un poco de dolor. Antes de que siquiera lo note, su cuerpo empieza a cojear como un mecanismo de defensa.

La ciática, un pellizco en el nervio ciático, que sale de la espina y corre por la pierna, también puede ocasionar una cojera horrible.

Algunas cojeras se crean puramente por hábito. Por ejemplo, el cargar libros, un portafolio o una mochila pesada en el mismo lado todos los días, pueden desnivelar su cuerpo. Si persiste en permanecer con ese trabajo, usted tenderá inconscientemente a cargar su peso en una pierna, aun al caminar.

El peor caso de una cojera sería que fuera el primer signo de una infección bacteriana en la pierna o en el pie. Puede ser el signo inicial de la esclerosis múltiple. La cojera hasta puede indicar un problema neurológico, como el daño en un nervio, una enfermedad neuromuscular, una lesión en la espina o un tumor cerebral. Por fortuna, son raros eso problemas.

Alivio del síntoma

Corregir la cojera puede ser un asunto engañoso. Muchas personas no tienen la paciencia o la conciencia de sus movimientos para reentrenar sus pasos por sí mismos. Si trata de curar el efecto          y no la causa, el problema puede empeorar. Y con tantas causas posibles, se requiere de un fisioterapeuta, podiatra, ortopedista o especialista en caminata para encontrar la posición correcta. Mientras tanto, cualesquiera de los siguientes consejos pueden ayudarle a corregir el paso.

Considere un aumento

Puede corregir fácilmente las discrepancias en el largo de la pierna, los dedos trabados, los arcos caídos, la pronación y otros problemas con el uso de un soporte de arco, una plantilla o un tacón de aumento a la medida. Un equipo comprado en la tienda puede darle algo de alivio a corto plazo cuando se trata de una cojera menor, pero puede ser un detrimento de ésta, que empeorará progresivamente. Intente un producto que no requiera de receta médica durante dos semanas. Si no resulta, consulte al especialista.

Cambie su carga

Si usa en exceso una mitad de su cuerpo, empiece a usar más la otra mitad. Adquiera el hábito de llevar las cosas con el otro brazo o en una mochila a la espalda. Si está mucho tiempo de pie, cambie el peso a la otra pierna o intente distribuirlo uniformemente entre ambas.

Cambie la silla

El estar sentado todo el día en una silla incómoda o desbalanceada puede producir rigidez en las articulaciones, entumecimiento de piernas y brazos y dolor del cuello hacia abajo. Es recomendable usar una silla que tenga un buen soporte de espalda, altura ajustable para prevenir dolor de cuello o tener los pies colgando y con un asiento firme, pero acojinado.

Verifique el tamaño de su zapato

Muchas personas no se dan cuenta de que sus pies cambian de tamaño con el tiempo. Si retaca sus pies en un zapato muy ajustado o muy flojo puede llegar a cojear, así que asegúrese de que tienen el ajuste adecuado. Busque también la flexibilidad de la suela a través del pie, el arco levantado y el tacón también ligeramente levantado.

Pierda unos cuantos kilogramos

Si elimina el exceso de peso puede facilitar muchas de las condiciones que llevan a la cojera.

Camine en superficies planas

La caminata es un excelente ejercicio para mejorar la postura, en tanto esté nivelado. Si cojea, debe evitar montículos, inclinaciones y terrenos disparejos que pueden llevar a que se incline sobre un lado o causarle pronación del pie.

Balancee los brazos

Una caminata sana y natural involucra piernas y brazos. Cuando su pierna derecha va hacia adelante, su brazo izquierdo se balancea hacia adelante; cuando la pierna izquierda va hacia adelante, también lo hace su brazo derecho. Si tiene dificultades para realizar esto, puede ser un signo de rigidez o debilidad en los hombros. Esto debe ser verificado por un médico que le recomendará los ejercicios adecuados de fortalecimiento y flexibilidad.

Pedalee con un pié

Si tiene un desbalance obvio en  la fuerza de la pierna o falta de flexibilidad en una articulación, puede beneficiarse haciendo ejercicios de fortalecimiento o de niveles de movimiento sobre esa parte del cuerpo. Un excelente fortalecedor es pedalear en una bicicleta estacionaria, con una pierna. Dedique más tiempo a la pierna débil hasta que esté igual de fuerte que la otra. Deténgase si siente dolor o si la cojera empeora.

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